PREDICA 15 DE FEBRERO 2026

El cansancio espiritual nos vuelve vulnerables y es cuando el enemigo aprovecha para desviarnos del camino de Dios. Esaú, agotado, cambió su primogenitura —una herencia espiritual, eterna y sagrada— por un plato de comida, mostrando cómo lo momentáneo puede robarnos lo eterno.

Hoy seguimos haciendo el mismo intercambio que hizo Esaú:

Cambiamos:
• La herencia espiritual por dinero
• La presencia de Dios por comodidad
• La eternidad por placer
• La bendición divina por bienestar material
• Lo eterno por lo efímero

Muchas veces nos alimentamos de cosas que no nutren el alma.

Jesús dijo:

“Yo soy el pan de vida.”

Hoy, muchos creyentes hacemos lo mismo, intercambiamos la bendición De Dios por placer, comodidad, dinero o bienestar temporal. Sin embargo, en Jesucristo somos coherederos, llamados a una herencia eterna y a un propósito divino.

Hermanos, no cambiemos lo eterno por lo momentáneo.
No vendamos nuestra identidad espiritual por placeres temporales.
Alimentemos nuestra vida con Dios, no con lo que no nutre el alma.