LUCAS 10:1-2.
En el evangelio de Lucas 10:1-2 vemos que la mies es mucha y que Dios sigue buscando obreros que lleven el evangelio a otros. Como creyentes entendemos que nuestra misión es clara: anunciar las buenas nuevas y participar en el plan de Dios para que más personas puedan conocerle.
La Palabra nos enseña que todos los mandamientos se resumen en dos: amar a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Allí se refleja también la madurez de nuestra vida cristiana: en cómo vivimos y practicamos estos dos principios cada día.
Jesús vino a transformar nuestra manera de pensar, recordándonos que no podemos vivir dependiendo solo de nosotros mismos. Algunos dicen creer en Dios pero olvidan ayudar a los demás, mientras que otros ayudan al prójimo sin tener una vida espiritual. Como iglesia estamos llamados a unir ambas cosas: el amor a Dios y el amor práctico hacia las personas.
Cuando buscamos primero el reino de Dios y su justicia, confiamos en que Él provee todo lo demás. Nuestra bendición viene de Dios y también tiene un propósito: ser de bendición para otros.
¿Cómo estamos viviendo hoy estos dos mandamientos en nuestra vida? Dios nos llama a ser parte de Su obra de restauración, recordándonos que lo que es imposible para el hombre, es posible para Él.

