JUAN 9:1-7
En Juan 9:1-7 encontramos a Jesús y sus discípulos frente a un hombre ciego de nacimiento. Los discípulos preguntaron: «¿Quién pecó, este o sus padres?». Ellos buscaban una explicación y un culpable. Jesús, en cambio, les mostró otra perspectiva.
Mientras los discípulos miraban desde la especulación, Jesús miró desde la misericordia y la compasión. No se centró en descubrir quién tenía la culpa, sino en cómo Dios podía manifestar sus obras en aquella situación.
¿Cómo estamos viendo nosotros a las personas, el sufrimiento y nuestras circunstancias? Muchas veces queremos encontrar un porqué o una explicación para todo, pero hay cosas que quizá nunca lleguemos a comprender. Dios no siempre quiere darnos todas las respuestas, sino enseñarnos a confiar en Él y a mirar desde su perspectiva.
El sufrimiento sigue siendo doloroso, pero podemos aprender a verlo también como una oportunidad para que Dios obre y manifieste su luz. No significa que Dios provoque cada circunstancia, sino que puede usar incluso aquello que no entendemos para mostrar su poder y su amor.
Jesús también llevó al ciego a responder con fe y obediencia. Y nosotros podemos preguntarnos: ¿en qué punto de nuestra fe estamos? ¿Confiamos en Jesús aun cuando no entendemos lo que está haciendo?
Para que Dios abra nuestros ojos, primero tenemos que reconocer que somos ciegos y que necesitamos de Él. Entonces empezamos a mirar de otra manera.
Jesús nos ha enviado para participar en sus obras y llevar a otros a creer en Él. Pidamos tener sus ojos y su corazón: una mirada de compasión, capaz de ver oportunidades donde otros solo ven problemas, y de reflejar su luz en medio de cualquier circunstancia.
¿Estamos mirando con nuestros ojos o con los de Jesús?

