PRÉDICA DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE

En 2 Reyes 4:1-7 encontramos a una mujer que, en medio de una situación de necesidad, decidió poner su confianza en Dios. Muchas veces vivimos preocupados por el “¿qué pasará?”, dejando de lado la confianza en Aquel que conoce nuestras necesidades y cuida de nosotros. El milagro comenzó cuando ella obedeció y actuó con fe. El aceite siguió fluyendo hasta llenar todas las vasijas que había preparado.

Esta historia nos recuerda que debemos dejar atrás las circunstancias y problemas del pasado y aprender a confiar en Dios cada día. Como dice Filipenses 4:19, Dios es quien suple nuestras necesidades.

La fe no es imaginación ni optimismo; es confiar plenamente en Dios aun cuando no vemos la salida. Cuando cultivamos una relación personal con Él cada día, nuestra fe crece y aprendemos a vivir sin ansiedad por el mañana, confiando en que Dios tiene el control y suplirá lo que necesitamos.