PRÉDICA DOMINGO 28 DE JUNIO DE 2026.

La historia de Naamán nos recuerda que Dios puede usar cualquier circunstancia para cumplir Sus propósitos. La joven israelita, aunque había sido llevada cautiva, aprovechó la oportunidad para hablar de Dios y señalar el camino hacia quien podía sanar a su amo. Del mismo modo que Dios usó a José, Daniel, Ester o la mujer samaritana, también quiere usarnos a nosotros allí donde nos ha colocado para llevar a otros a Jesús.

Esta historia también nos enseña que nosotros solo somos instrumentos. El poder y la autoridad pertenecen únicamente a Dios; nuestra misión es conducir a las personas hacia Él, porque solo Cristo puede transformar sus vidas.

Además, aprendemos que Dios obra a Su manera, no según nuestras expectativas. Naamán casi pierde la bendición por su orgullo, porque esperaba un milagro diferente. Sin embargo, Dios solo le pidió fe y obediencia. Nosotros también debemos cuidar nuestro corazón y recordar que, muchas veces, las obras de Dios son más sencillas de lo que imaginamos.

Al final, el verdadero propósito es que las personas reconozcan que no hay otro Dios y decidan acercarse a Él.