Juan 6:53-59
En Juan 6:53-59, Jesús habla de comer su carne y beber su sangre, mostrando una realidad profunda: Dios quiere que lleguemos a formar parte de Cristo, no de una manera superficial, sino desde lo más profundo de nuestro ser.
Así como una pintura puede penetrar hasta los poros de una superficie, nuestra relación con Jesús debe llegar hasta lo más profundo de nosotros, hasta conocer cómo honrar a Dios, escuchar su voz en el Espíritu y servir en su obra.
Dios quiere formar en nosotros una vida firme, preparada para permanecer cuando lleguen las dificultades. El propósito no es solamente alcanzar una posición o un cargo, sino ser verdaderos soldados de Cristo, dispuestos a entregar nuestro tiempo, servir a los demás y amar al prójimo como a nosotros mismos. Cuando aprendemos a servir y a permanecer en Él desde lo profundo, estaremos preparados para mantenernos firmes aun cuando lleguen las pruebas y las responsabilidades.
La Palabra también nos lleva a mirar hacia la segunda venida de Jesucristo. Él volverá por su Iglesia. Por eso debemos hacernos una pregunta personal: si Jesucristo viniera hoy, ¿me iría con Él?
Mateo 7:21 nos recuerda que no basta con reconocer a Jesús con nuestros labios; nuestra vida debe reflejar una verdadera relación con Él. Y en Juan 6:66 vemos que muchos de sus discípulos volvieron atrás y dejaron de andar con Él. Seguir a Cristo implica permanecer, aun cuando el camino sea difícil.
La invitación es a dejar atrás una fe superficial y a formar parte verdaderamente del plan de Dios. Cuando Cristo ocupa el centro, las demás cosas encuentran su lugar.
El que permanece en Cristo se introduce en Él, participa de su esencia y forma parte de su cuerpo. Una vida edificada sobre la Roca puede permanecer firme ante todo lo que venga.

