PREDICA 26 ABRIL 2026

Dios nos ha apartado para Él y ha hecho de nosotros su casa espiritual. Como enseña Efesios 2:19–22, ya no somos extraños, sino parte de su familia, edificados como templo donde Él habita por su Espíritu.
En 1 Reyes 9:1–9 vemos que Dios promete su presencia, pero también llama a la fidelidad. Él pone sus ojos y su corazón sobre su pueblo, como ya declaró en Éxodo 19:5–6: un pueblo especial, un reino de sacerdotes y una nación santa.
Por eso, nuestra respuesta debe ser clara: no apartarnos ni seguir otros dioses. Como exhorta Josué 24:14–15, debemos decidir servir solo al Señor, con sinceridad y verdad.
Cristo ha edificado su iglesia y habita en ella. Permanecer en obediencia y fidelidad no es opcional, es la evidencia de una vida apartada para Dios.