PRÉDICA 10 DE ABRIL 2022

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En el presente domingo, nuestro pastor Jesús nos compartió acerca de Jonás 4:4. ¿Hacemos bien en enojarnos tanto? Muchas veces, tanto en nuestra vida espiritual como en la cotidiana, nos enfadamos por cualquier cosa. Vivimos en un ambiente tenso, que ha de ser cambiado por uno más relajado. No estresarnos tanto y ser diferentes, como pueblo de Dios, con respecto al resto de la sociedad.

Cada vez sabemos hacer menos cosas, pues ya hay otros que se encargan de ello. Culpamos a Dios de todo lo que nos pasa. Debemos darle a Él las primicias de todo, en especial de nuestros días, y percibiremos el cambio (“por sus obras los conoceréis”).

Cosas que Dios hizo con Jonás y que continúa haciendo hoy día:

  • Jonás 1:4 (“levantar tempestades”). Las tempestades simbolizan momentos difíciles, de los que saldremos adelante, siempre con la ayuda de Dios. Las tempestades vienen para que nos despertemos y abramos los ojos, así como para que experimentemos un poco del sufrimiento existente en este mundo (Jonás 1:6). De esta manera, formaremos parte y “lloraremos con los que lloran”.
  • Jonás 1:7. Dios quiere tener intimidad con nosotros y a veces la única forma de conseguirlo es “encerrarnos” (a Jonás se lo tragó un pez). Es una lástima que Dios tenga que “forzar” la situación. Dios utilizó a Jonás para, posteriormente, salvar a mucha gente (mediante la predicación en Nínive). El Señor desea salvar a nuestro entorno también.
  • Jonás 4:6. Una vez que tenemos la bendición (“la calabacera”), nos creemos que es nuestra y que tenemos el derecho a disfrutarla. Hemos de vivir el presente y la felicidad del hoy, dado que mañana no se sabe qué pasará. No apegarnos a lo terrenal, dado que podemos llegar a inclinarnos por los placeres mundanos. Cerca de Dios valoraremos lo verdaderamente bello, su creación. Si tenemos demasiado apego a las cosas de este mundo, Dios nos las va a quitar (Jonás 4:7). Poner a Dios en primer lugar trae bendición y prosperidad.
  • Jonás 4:8 (“dispuso Dios un sofocante viento solano, y el sol hirió la cabeza de Jonás”). Hemos de dar gloria a Dios sin importar las circunstancias y lo que sea que pueda venir.